A José Antonio Marina le cae la del pulpo en TV al opinar sobre la transexualidad

Carta de una madre con un hijo transexual a José Antonio Marina retándolo intelectualmente. He sentido vergüenza ajena ante tanto apasionamiento infundado

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Este post lo escribí en 2020 depués del ataque que recibió en la TV el filósofo José Antonio Marina por una representante de uno de los colectivos trans, ¡tan sabios ellos y tan ignorante todos los demás!

No sabía Jose Antonio Marina que le caería la del pulpo por decir una verdad científica relacionada con el desarrollo cognitivo, emocional y sexual de la infancia. Ha aprendido, a base de embestidas,  que no es lo mismo hablar en un foro de especialistas, que ante un colectivo ideológicamente posicionado. Desde la óptica de la ideología de género, la sexualidad es algo que no casa bien con la ciencia. Al final, os dejo el enlace del vídeo con la respuesta que da José Antonio Marina a una madre de la Asociación CHRYSALIS (en español, crisálida) y que ha justificado la siguiente carta:

“Anoche Usted se sentó en un plató de televisión a hablar sobre una cuestión muy importante, una cuestión vital. Tan vital como es la identidad sexual y de género. Tan vital como que todas las personas tenemos una. Usted también. Mi hijo también. Los hijos, hijas e hijos de todas las familias de Chrysallis también. ¿Cuándo supo Usted, Señor Marina, que era un niño? Piense en sus 8 años. ¿Diría Usted, que en ese momento de su vida, afirmar que era un niño, hubiera sido precoz? Y aún más allá ¿diría usted que ese niño que era, a los 6, 5, 4 años hubiera sido precoz si hubiera afirmado ser un chico? Entonces, ¿por qué se atreve a afirmar que para nuestros hijos la edad de 8 años es precoz para manifestar su identidad sexual y de género? Ellos lo saben sin lugar a dudas. Usted no necesitó un médico ni ningún otro experto que le dijera que era un niño. Nuestros hijos tampoco”.(NOTA: Se han corregido las faltas de ortografía, según la RAE).

Aunque no se me ha preguntado, como profesional que ha dedicado su vida al desarrollo infanto-juvenil, pienso contestar a las preguntas que formula la carta, así como poner en orden algunas afirmaciones que son totalmente falsas,( o cuando menos, no totalmente ciertas) y que pueden implicar actuaciones perjudiciales para los niños o niñas con dificultades en su identidad sexual.

Estoy de acuerdo con la afirmación de que “la identidad sexual es vital”, no lo estoy tanto con  la pregunta retórica que se hace, ¿por qué se atreve a afirmar que para nuestros hijos la edad de 8 años es precoz para manifestar su identidad sexual y de género?. Por ello, y en apoyo de la verdad  que expresó José Antonio Marina, paso a exponerle algunos resultados de unas cuantas investigaciones, sin pretender ser exhaustivo.

Persistencia de disforia de género durante la infancia

  • Zucker y Bradley (1995), de los primeros que se ocuparon en realizar seguimientos en niños sobre la identidad sexual; las dificultades aparecidas en niños/as de 2-4 años, a los 9 se habían solucionado sin necesidad de intervención. Hay que reconocer que su investigación adolecía de algunos problemas metodológicos.
  • la APA(1980) (la Asociación Americana de Psicología) consideraba que a finales de la adolescencia o en la edad adulta, 3/4 de los niños/as que presentaron antecedentes de disforia de género, desarrollaron una orientación homosexual o bisexual. Constatación que habla a favor de la escasa consistencia del la identidad, ni de la orientación sexual a determinadas edades.
  • Green (1987) realizó el primer estudio longitudinal con 44 niños de 7.1 años. Se siguieron hasta la edad de 18,9. Solo un caso solicitó cirugía de reasignación de sexo.
  • Zucker y Bradley (1995),  realizó un seguimiento desde los 8.2 años a los 16,5. Solo el 20% continuó con la identidad incongruente.
  • Wallien y Cohen-Kettenis (2008) investigaron 77 adolescentes de 16 años con un seguimiento de 10+/- .4. El 27% continuaron con la identidad incongruente, frente al 43% de pasaron al grupo de identidad congruente. Se observó que la persistencia de la disforia de género estaba relacionada a la intensidad del cuadro.
  • Según la DSM- 5,  las tasas de persistencia de la disforia de género desde la infancia hasta la adolescencia y edad adulta, está en el 2.2-30% en hombres y del 12-50% en mujeres.
  • Steensma et al.(2011)  realizaron un mata-análisis con 11 estudios publicados entre los años 1968-2008, con una muestra de 246 adolescentes. En el conjunto de estas publicaciones, la disforia de género persistió en el 15,8% (2-27%).
  • Steensma et al. (2013) ya en una muestra clínica suya, observaron una persistencia del 58,6% vs 45% entre los hombres; en mujeres fue del 41,4% vs 45,8%. Estos investigadores observaron que el periodo evolutivo crítico en la experimentación de la identidad sexual se producía entre los 10 y 13 años.
  • Steensma et al.( 2017) dos años más tarde, investigaron a 127 adolescentes (79 chicos y 48 chicas), con una edad media de 9,58 y con 16,22 años de seguimiento. Resultados:  Entre los chicos, persistieron 23 (29%) y desistieron 56 (71%);  entre las chicas, persistieron 24 (50%) y desistieron 24 (50%). En esta época en Holanda los diagnósticos y tratamientos eran ya gratuitos.
  • Asenjo-Araque et al.(2015) realizaron en Madrid un seguimiento entre 2009 y 2013 de 43 menores, con una media de edad de 16 años de edad y hallaron una persistencia de un 95% de los participantes, relacionada con la severidad y con la edad. Hay que tener en cuenta que el punto crítico se encuentra entre los 10 y 13 años.

 Factores de persistencia

  • El indicador de persistencia más importante es la intensidad de los síntomas durante edades precoces.
  • Zucker (2010), también hace referencia al tipo de muestras empleadas y la intensidad de los síntomas.
  • Para Steensma et al. (2013) la persistencia de la disforia de género estaría relacionada con: (1) la reducción de la distancia entre chico/chica en edades tempranas. (2) La anticipación a los cambios puberales.
  • Steensma et al.(2013) creen que son los siguientes: (1) la intensidad de los síntomas; (2) grado de insatisfacción con su cuerpo; (3) la orientación sexual hacia el mismo sexo; (4) el sexo al nacimiento: mayor prevalencia entre mujeres; (5) la identificación cognitiva y afectiva hacia el otro sexo.
  • Para Ristori y Steensma (2016) las diferencias encontradas en las diversas investigaciones, la justifican afirmando que los estudios anteriores al año 2000 presentaban una persistencia menor debido a: 1) diferentes intensidades clínicas; 2)la heterogeneidad de las muestras; y 3) la duración de los seguimientos

Por tanto, no se puede ser tan inconsciente a la hora de exponer públicamente un asunto de tanta transcendencia en lo personal, sosteniendo afirmaciones en una peligrosa generalización de experiencias personales, por muy dolorosas o satisfactorias que hayan sido. Los niños y niñas que presentan una disforia de género, o que dudan sobre su identidad, merecen un respeto y tiene el derecho a que se respete la evolución normal del psiquismo humano, sin presiones culturales, ni ideológicas.

Se nace hombre, o mujer o intersexual, siendo esta última una anomalía cromosómica, embrionaria, congénita  o endocrina, a la que también hay que hacer frente pensando siempre en el valor supremo del menor, y no en “las modas 3.0”.

Por tanto, respeto y justicia para aquellos individuos que no pueden superar su identidad en un sentido binario; respeto y justicia para aquellos otros que se ven confrontados a cualquier tipo de anomalías intersexuales del desarrollo.

Respeto a José María Marina, con sus palabras no dice otra cosa que la verdad. No habla de construcciones ideológicas al margen de la naturaleza, habla de cómo la biología y la cultura confluyen de forma significativa en la construcción evolutiva del ser humano.

Impactos: 18

  1. A quién esté interesado en este tema, le recomiendo la tesis de Pérez Ruiz, Javier A.. Análisis de la disforia de género en el ámbito pediátrico: Revisión científica y bioética de la terapia (Dissertatio Series nº 1) (Spanish Edition) . IF Press. Edición de Kindle[]

Joaquín Díaz Atienza. Médico; Master en Psicobiología y Neurociencia Cognitiva; Dr. en Neurociencias; Especialista en Psiquiatría Infantil; Diplomado Superior en Metodología y Epidemiología Clínica; Master en Bioética.

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